¿Cómo es Marbella comparada con las rivieras?

Louise Swan, Abril 2016 | Noticias locales e información

La idea de ser propietario de una vivienda en un destino soleado no es nada nuevo. De hecho, se remonta a mucho antes de que el turismo o las segundas viviendas fuesen lo que son hoy en día. Las acaudaladas familias romanas, por ejemplo, tenían que mantener una residencia en Roma pero muchas de ellas también poseían villas de verano en zonas que se convirtieron en los mejores destinos turísticos del mundo. Estos incluían la bahía de Nápoles, la isla de Capri y la famosa costa Amalfi, todos ellos idílicos rincones del Mediterráneo cuyo atractivo resurgió cuando Europa salió del Medievo y entró en el Renacimiento.

Algo similar a lo que se conoce hoy como turismo surgió por primera vez en el siglo XVIII, cuando los jóvenes aristócratas adinerados del norte de Europa y de las Américas comenzaron a explorar la variedad cultural del viejo continente, a menudo motivados por la búsqueda de la aventura al igual que el arte y la cultura. El destino de este Gran Tour fue en un principio la Italia y Grecia clásicas, pero conforme el siglo XIX avanzaba, gran parte de aquél se desvió a España, cuyo exotismo sedujo a impresionables dandis jóvenes hasta tal punto que algunos acabaron escribiendo y componiendo grandes obras de arte por derecho propio.

A Lord Byron, Washington Irving y Rainer Maria Rilke les movía la poesía y la prosa, mientras que Bizet y Ravel capturaron el espíritu de Andalucía –la más exótica de las regiones de España- en la música. Otros se deleitaron en la aventura que suponía atravesar las montañas donde los escarpados caminos y bandoleros suponían el mismo peligro. Por entonces la elegante sociedad que tomaba el sol de invierno en centros turísticos junto al mar como Biarritz, Niza, Venecia y Málaga, se encontraba en la lista de deseos del viajero.

El tirón del sol

Tal fama en aumento se vio resaltada por las aventuras y escritos de Orson Welles, Ernest Hemingway y James Michener, quienes conjuraron el atractivo exótico del país y el hambre de imaginación de una nueva generación. El hecho de que lo hicieran a mediados del siglo XX fue si cabe más relevante pues para los años 60 se desató un nuevo fenómeno que cambiaría nuestro concepto del mundo para siempre.

Comenzó el turismo en pequeñas dosis, originado por el glamur de los viajeros de la jet set que invadían los bellos rincones de las rivieras francesa e italiana. Su elegante explotación en películas y tabloides creó una sensación de privilegio y romance que permanece anclado en la psique colectiva hasta la actualidad, puesto que es la fuerza motora que impulsó a los turistas a que llegaran al principio a los destinos turísticos y cogieran un cubo y una pala y posteriormente lo hicieran a los destinos de glamur de las rivieras, Mallorca, Ibiza y las costas españolas.

En los rankings de popularidad de los destinos de vacaciones estivales clásicos España se situaría pronto como líder imbatible, pero en el segmento de los destinos de lujo la competencia estaba mucho más reñida. Poco a poco las rivieras francesa e italiana, Mallorca, Ibiza, Marbella y la Costa Esmeralda del litoral norte de Cerdeña emergieron como los principales destinos de lujo del Mediterráneo, cada cual imbuido por su propio encanto y atractivo.

Las Rivieras

Quizás las más clásicas de todos, las llamadas rivieras, sean descendientes del privilegio y elegancia aristocráticos y sus orígenes daten de los días en que la flor y nata europea pasaba temporadas de invierno y primavera aquí escapando del frío y la humedad del norte. La más famosa de todas es la riviera francesa – o Costa Azul – que se extiende aproximadamente desde el Puerto de Toulon hasta la frontera italiana, cubriendo un área de más de 100 kilómetros de costa.

Conocida por su belleza, elegancia, opulencia y atractivo clásico, esta región incluye destinos tan conocidos como Hyères, Saint-Tropez, Saint-Raphaël, Frejus, Cannes, Antibes, Menton y el exorbitantemente caro y libre de impuestos principado de Mónaco, antes de llegar a Ventimiglia en lo que ya pasa a ser la riviera italiana. Se trata de un litoral precioso de calas de agua turquesa y acantilados cubiertos de pinares salpicados de ciudades turísticas muy exclusivas, pero lo que se paga es el privilegio. Por ello no resulta sorprendente que la rivera francesa sea conocida como la zona de recreo de los millonarios, ya que las propiedades en ubicaciones de primera exceden de sobra los 60.000.000€, a los que hay que añadir los elevados impuestos franceses y gastos de mantenimiento.

La zona cuenta con una infraestructura excelente, pero las nuevas promociones se hallan en zonas limitadas por estrictas restricciones de carácter medioambiental mientras que otras se congestionan en los meses de verano. Aunque se trata de un destino sin lugar a dudas de lo más glamuroso, la Costa Azul queda por debajo de muchos de los principales destinos de su competencia en cuanto a la relación calidad-precio y clima, con una temperatura que es más fría y menos fiable que la de los principales destinos turísticos.

Costa Esmeralda

Otro enclave líder es la Costa Smeralda, o Costa Esmeralda, en el litoral norte de Cerdeña. El escenario salvaje natural de bahías azules, altos acantilados y pequeñas isletas atrajo en primera instancia a una jet set internacional cuando los Aga Khan y otras personalidades de éxito construyeron sus villas de vacaciones allí por los años 60 y 70. La demanda fue tal que se desarrolló un exclusivo centro turístico en torno al lujoso puerto deportivo de Porto Cervo, si bien las severas restricciones medioambientales y el deseo de mantenerlo en secreto han limitado el crecimiento y por tanto el renombre de la costa como destino turístico.

Mientras que lo anterior resalta más su status de lujo, también convierte a esta pequeña isla en un paraíso muy caro al que llegar y donde adquirir o alquilar una propiedad. Los valores de las propiedades oscilan entre los 800.000€ y más de 20.000.000€. Así mismo, la Costa Smeralda es esencialmente un destino de vacaciones con fuertes fluctuaciones estacionales, y por tanto no cuenta con los servicios necesarios para vivir con comodidad durante todo el año.

Islas Baleares

Gracias a su precioso paisaje costero, Mallorca e Ibiza llevan tiempo siendo las favoritas de los viajeros adinerados, siendo la primera un destino turístico de categoría con enclaves residenciales que son especialmente populares entre la clientela alemana y americana. Por su parte Ibiza se ha ganado la reputación de ser la capital europea de moda del verano. Esta es conocida por sus clubes y discotecas, sí, pero mantiene un estilo hippie chic que atrae a un mercado específico adinerado.

Como en otras partes, contar con un terreno limitado y un potencial de desarrollo da lugar a unos precios elevados, con propiedades en ubicaciones de lujo que oscilan entre los 300.000€ y los 20.000.000€, más aun clima que es sólo marginalmente más cálido que el de la riviera francesa. Aunque Mallorca sí cuenta con una mayor variedad de servicios durante todo el año frente a su competidora vecina más pequeña Ibiza, está bastante más limitada en ese sentido que la Costa Azul y que el otro gran destino de lujo del Mediterráneo: Marbella.

Marbella

Situada en la costa sur de la Península Ibérica, cerca de donde el mar Mediterráneo y el océano Atlántico confluyen, Marbella es la joya de la corona de la Costa del Sol. Aunque la ciudad goza de estatus internacional, en realidad se encuentra en el centro mismo de una zona turística y residencial exclusiva que además incluye localidades como Benahavis, Estepona y Sotogrande. Aquí encontrará una amplia amplia gama de residenciales de lujo en primera línea de playa, en campos de golf, urbanizaciones de jardines frondosos y ubicaciones con club de campo.

A menudo denominada la California de Europa, esta región goza de un clima, espacio, instalaciones y servicios todo el año que la convierten ya no sólo en el lugar perfecto para pasar las vacaciones estivales sino también en un rincón privilegiado donde vivir o para visitar con regularidad. Su atractivo radica en el envidiable estilo de vida que ofrece, con un precioso entorno natural en el que está considerado como el microclima más benigno de Europa, si bien resulta difícil de mejorar también cuando se trata de colegios, instalaciones médicas, instalaciones deportivas, una comunidad cosmopolita muy viva, así como todo lo que se pueda desear desde restauración de categoría hasta tiendas de marca de primera, spas, cultura y la vida social de las cafeterías. Así mismo, el rincón con más sol y glamur de Europa ofrece mejor relación-calidad precio que muchos otros, y cuenta con un amplio abanico de propiedades de primera clase disponibles desde los 200.000€ por un interesante apartamento de dos dormitorios hasta más de 30.000.000€ por impresionantes mansiones de prestigio que se están construyendo y renovando en la actualidad por parte de una élite internacional que se vuelve a enamorar de la zona turística de lujo más accesible y dinámica de Europa.

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